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Los escritos de Hageo

Desde la Torre de Babel, las personas han estado separadas unas de otras.  Las naciones luchan contra naciones.  Las comunidades luchan contra comunidades.  La lucha dentro de las personas es por su identidad y su derecho a existir.  Hoy, en todo el mundo, las personas todavía luchan por su identidad.  Los grupos son discriminados.  La gente sigue teniendo prejuicios.  Las personas tienen que luchar por su derecho a existir en igualdad con otros.  Las personas tienen que luchar para reconstruir sus vidas.

Quinientos años antes de que Cristo viniera a la tierra, los judíos habían regresado del cautiverio.  Pero no fueron bien recibidos por quienes vivían en Jerusalén.  Hay conflicto entre los grupos.  Necesitan unirse para reconstruir el templo, pero en vez de eso pelean.  Hacen de la reconstrucción de sus casas y de sus granjas una prioridad por encima de reconstruir el templo.

Es en esta situación que Dios levanta al profeta Hageo.   Dios quiere usar a Hageo para traer unidad al pueblo e inspirarlos a reconstruir el templo.  Como profeta, Hageo no solo inspira al pueblo; también inspira a Josué y a Zorobabel para que asuman roles de liderazgo en el gobierno del pueblo.

No todos los profetas tuvieron éxito en lograr que el pueblo siguiera las palabras de Dios que ellos comunicaban.  Pero Hageo sí tuvo éxito.  El pueblo se unió y completó la obra del templo.

Hoy las palabras de Hageo todavía son efectivas.  Él habla a personas que han sido rechazadas y viven al margen de la sociedad, siendo vistas como una parte no importante de la sociedad.  Hageo les trae esperanza, y su papel en restaurar la identidad de Dios en la tierra.