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Los escritos de Job
El libro de Job probablemente fue el primer libro que se escribió para la Biblia. Esto no fue un accidente. El libro de Job presenta preguntas que se han hecho y meditado desde hace siglos, y que todavía se hacen hoy. También nos muestra una imagen clara de la soberanía de Dios. Soberanía es una palabra grande que significa control y autoridad totales e ilimitados. Soberanía significa que Dios es el gobernante supremo y tiene la última palabra.
Imagina perderlo todo en la vida. ¿Qué preguntas despertarían eso en tu corazón y en tu mente? Aquí hay algunas que Job tuvo: ¿Por qué les pasan cosas malas a personas buenas? ¿Por qué personas con una fe pura todavía experimentan sufrimiento? Estas son preguntas que la gente ha hecho por mucho tiempo. ¿Te has preguntado alguna vez estas mismas cosas? ¿Has pasado por una temporada en la que sientes que lo has perdido todo? Entonces encontrarás esperanza y consuelo al leer el libro de Job. Este libro cuenta la historia de un buen hombre que pasó por tiempos malos, pero que al final mantuvo su fe en Dios y experimentó una restauración aún mayor después de la tragedia.
Job, a diferencia de otros libros de la Biblia, nos muestra una conversación entre Dios y Satanás, conversaciones entre hombres y una conversación entre el hombre y Dios. Mientras leemos este libro, nosotros sabemos lo que está pasando en el cielo entre Dios y Satanás. Sabemos que Dios veía a Job como un hombre recto e intachable. Sabemos el desafío que Satanás hizo y las cosas horribles que le sucedieron a Job a causa de ello. Pero Job y sus amigos no saben nada de esto. En la tierra están tratando de entender por qué algo así pasó. Al final del libro aprendemos que Dios ve todo su razonamiento humano como necedad. Dios quiere que cada lector de Job entienda Su naturaleza y Su soberanía. Dios tiene control absoluto sobre todo, y la sabiduría humana simplemente no puede entender ni explicar todo.
Vemos esto cuando leemos las conversaciones que Job tuvo con sus amigos. Nos da una imagen real de la humanidad: cómo tratamos de inventar razones y respuestas para situaciones que enfrentamos y que, al final, quizá nunca entendamos. Uno de los amigos de Job explica la tragedia como algo merecido, diciendo que los hijos de Job se lo buscaron. Otro amigo dice que Job probablemente merece algo peor de lo que le pasó. Job responde diciéndoles que son consoladores miserables, y a partir de allí Job deja de tener conversaciones con hombres y empieza a dirigir sus preguntas y su conversación a Dios.
Job recibió sabiduría terrenal de sus amigos, pero se dio cuenta de que la verdadera sabiduría solo viene de Dios. Él le dice a Dios abiertamente cómo se siente. Hace preguntas, sin guardarse nada. Este diálogo honesto alarma a los amigos de Job, y una vez más comparten su sabiduría terrenal, diciéndole a Job que era irrespetuoso hablarle así a Dios. Puede que sus amigos estuvieran molestos, pero Dios no. Dios responde a las preguntas de Job haciéndole preguntas a Job. Corrige a Job y le enseña sobre el poder de Dios. También lo perdona y lo restaura. Pero Dios dejó claro que no estaba contento con las cosas que dijeron los amigos de Job. Sus amigos estaban empujando a Job lejos de Dios en lugar de acercarlo a Dios, y no fue hasta que Job intercedió por ellos que Dios los perdonó. Al final, Dios le da a Job mucho más de lo que tenía antes y restaura todo lo que Job había perdido.
Job es una historia inusual que, de alguna manera, todos vivimos en algún momento de la vida. Es una historia de cómo los seguidores de Dios pueden enfrentar dificultad y pérdida, pero con Dios nunca termina ahí. La historia nos muestra cómo atravesar la pérdida y cómo hablar con Dios. Enseña cómo discernir entre el consejo equivocado de las personas y el consejo piadoso. La historia de Job enseña que Dios quiere oír nuestras preguntas. Él quiere que seamos vulnerables delante de Él. También nos enseña a no perder la esperanza. Aunque Job sufrió, su historia no trata del sufrimiento, sino de victoria, fe y restauración.